Hace unos meses saqué a mi perra por la mañana para que hiciera sus cosas. La típica vuelta a la manzana que hago cuando tengo 15 minutos escasos entre llamadas. Cuando giraba la esquina para entrar en una plaza, un perro negro de tamaño considerablemente mayor que la mía - que está en un rango digamos pequeño/medio - vino como una flecha y sin darme tiempo a reaccionar, agarró por el cuello con sus mandíbulas a Miga y la zarandeó violentamente. La pobre gritó aterrada y después quedó temblorosa, dolorida y decaída por varios días. En su cuello heridas con sangre de los colmillos del otro perro. Tras el altercado, tuve una discusión absurda con su dueño que por un lado le quitaba hierro al tema y por otro decía “denúnciame si quieres”.

Desde entonces mi perra, que ya ha sufrido bastantes agresiones de diversas formas, aunque nunca tan grave como esa, se ha vuelto reactiva preventivamente con otros perros. Y es irónico, claro, porque yo siempre he llevado a mi perra con correa, como decía, sobre todo por su seguridad. Ahora además tengo que ir con especial cuidado y cambiarme de acera, porque se ha vuelto agresiva como forma de autodefensa. Es una situación no poco perversa.

Esto me hizo pensar en lo tóxico que es el mundo de los perros, o más bien de los dueños de perros. Hay varias actitudes que se repiten mucho y hacen que sea un mundo muy hostil si no tienes un perro que entre dentro de unos cánones físicos y psíquicos.

1. “Los perros tienen que saludarse y socializar por la calle”.
El infierno en la tierra, qué suplicio. Los dueños de perros están obsesionados con que esto es bueno, y a ver, claro que la socialización es importante durante la fase inicial del desarrollo del perro1. Pero después, ya es algo totalmente opcional. Pero lo peor es que cuando hacen esto, no lo hacen educadamente. Lo apropiado sería acercarte a una distancia prudencial, con el perro bien controlado con la correa, y preguntar si su perro se puede acercar al tuyo. Pero esto no es lo que ocurre, simplemente se te cruzan en el camino, van con correas extensibles con las que dejan que los perros vayan libremente hacia ti, muchas veces impidiéndote pasar, de forma que tu perro y el suyo no tienen otra opción más que enfrentarse. Olerse el culo o pelea a muerte en el circo romano, una de dos. Alea iacta est.

2. “Mi perro puede ir suelto por cualquier sitio”.
Hay una sensación tremenda de que las normas no aplican a los dueños de perros. Hay pocas infracciones que vea más recurrentemente que esta. Prácticamente todos los días veo perros sueltos a cualquier hora, en cualquier sitio. Por la calle, en parques y plazas, incluso junto a zonas infantiles. Por aclararlo, cuando veo perros jugando por la calle me da alegría y un poco de envidia, no lo niego. Entiendo que los dueños de perros quieran que sus perros paseen y jueguen en libertad, y sé que muchos perros realmente pueden hacerlo responsablemente en cualquier lado2. El problema es que tú puedes pensar que tu perro es la reencarnación de Lassie, pero la realidad es algo más compleja. Seamos honestos, al final son animales que pueden reaccionar de formas inesperadas ante situaciones inesperadas, pero también, es que la libertad de algunas personas de ir paseando tranquilamente por la calle con su perro atado (o de jugar con su hijo tranquilamente en el parque) depende de que no haya otros perros sueltos que vengan a molestarte. Si sabes que tu perro tiene un comportamiento impecable tanto con humanos como otros perros, seguramente sientes que no pasa nada por saltarte la norma porque no haces daño a nadie. El problema es que, como suelen funcionar estas cosas, si unos se saltan las normas, otros lo van a hacer también, y seguramente muchos de esos perros no deberían estar sueltos porque…

3. “No es agresivo, sólo está jugando”.
Esta es seguramente la peor de las todas, el origen de todos los males. Esta es la que hace que todas las demás sean peor. Hay un desconocimiento tremendo de la psicología de los perros y se considera que jugar de forma agresiva es la única y auténtica forma de ser del can.“Son animales, ellos juegan así”. Por ello, todos los otros perros tienen que adaptarse o quedarse en casa. Cuando hay uno o dos así en un parque de perros, se acaba la diversión para el resto. Y ojo con sobre proteger a tu perro, que eres tú el que le está causando ser así. ¿Os suena? Cultura machista humana aplicada punto tras punto a los animales. ¿O quizá es al revés?

  1. Que me lo digan a mí, que mi perra no tuvo socialización de pequeña y de ahí le vienen los problemas que tiene. 

  2. Al contrario que mi perra que tardaría aproximadamente 5 segundos en acabar bajo las ruedas de un coche.